Nuestra historia

La inspiración para crear RVG nace de una historia personal: el negocio familiar de mi mujer, Ana. Ver de cerca su dedicación y sensibilidad por el producto despertó en mí el interés por el mundo del papel, el packaging y la etiqueta, y fue ese impulso el que dio forma a la idea de RVG.

 

Desde los primeros pasos, RVG ha buscado asociarse con los mejores proveedores del mercado. Fruto de esa búsqueda, establecimos una estrecha colaboración con Fedrigoni, una multinacional reconocida por su compromiso con la excelencia en papeles y materiales para packaging y etiquetas. Esa relación profesional con Fedrigoni ha sido una influencia determinante: su nivel de exigencia y profesionalidad marcó la forma en que concebimos nuestro trabajo y definimos nuestros estándares de calidad.

 

Con el tiempo, RVG fue creciendo y fortaleciendo su presencia en el sur de España, para después ampliar su radio de actuación a nuevas regiones. La consolidación de la marca y la reputación de RVG se han construido sobre dos ejes: la calidad de los materiales —entre ellos los papeles de Fedrigoni— y un enfoque de trabajo riguroso y orientado al cliente.

 

Nuestro propósito sigue siendo claro: ofrecer la máxima calidad y un servicio excelente en un mercado donde la imagen y el acabado del producto final son decisivos. Para ello, contamos con un equipo profesional y en crecimiento, comprometido con la mejora continua y preparado para asumir los retos y oportunidades que plantea el sector.

 

Como CEO de RVG, me enorgullece ver cómo el proyecto que nació de una motivación personal se ha convertido en una empresa sólida, reconocida por su compromiso con la calidad y la innovación. Cada logro de RVG es el resultado del esfuerzo conjunto de un equipo que comparte una misma visión: crecer con nuestros clientes, mantener la excelencia en cada detalle y seguir construyendo un futuro basado en la confianza y el valor de las cosas bien hechas.»

Antonio Manuel Jiménez (CEO de RVG)